Norberto ha llegado a Sevilla desde la lejana colombiana ciudad de Cali, donde le fue impuesta la sensibilidad para captar la realidad del ser humano en sociedad. Llegó con manos benditas y su cante:
Cuando pienso en la libertad…
…me nacen alas tan enormes,
que no puedo volar.
Lo suyo es una experiencia universal y así debemos entender su obra: como una aportación local a lo global, de algo que existe más allá de las dos torres de Sevilla, es convertir la experiencia vital en mensaje de todos:
El arte como forma de expresión humana
y la pintura como forma de expresión del hombre
en sí y para sí, buscando recoger de su entorno
el alimento de su comunicación.
